Cuerpo-palabra y trans-mutación de la realidad/materia

Comentario al libro “Todos mis quchillos” de Andrea Alzati,

Komorebi Ediciones 2019

 

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Existe cierta especie de lucidez enigmática no necesariamente conciente que parece repetirse cada cierto tiempo en los momentos históricos. Parece que en cada ciclo devienen clave los eventos de contacto con el cuestionamiento de los límites de la consciencia y la percepción. La pregunta sobre la definición de la realidad es antigua. Tan antigua como el lenguaje. Por eso, palabra, cuerpo, consciencia y materia encuentran sentido al reunirse cada cierto tiempo para (des)armar estructuras lógicas. Por eso tiene sentido encontrar estas cuatro dimensiones en “Todos mis quchillos” de Andrea Alzati.

Este gran primer cuerpo poético presente en el libro es atravesado y atravesante, un corte múltiple, de tantas multiplicidades como posibilidades caben para combinar. Atraviesa porque duele y duele porque atraviesa. Atraviesa un cuerpo que es una fruta o una mesa o un yo. La palabra atraviesa, la “espada de la palabra” duele.

“[…]la mesa es atravesada

por una manzana

nadie espera ser atravesado

excepto cuando sucede

las quince extremidades

los sesenta y cinco dedos

las dieciocho lenguas exclaman

¡por qué habías tardado tanto

en atravesarnos!

 el cuchillo responde

flotando sobre la mesa”

Ser todo en sus partes, mutando cuánticamente, como cuerpo disuelto, (re)constituido todo, desarmado y vuelto a armar como otro, es una de las señales de cuestionamiento a la materia, a la (im)posibilidad de la materia, aquí se construye un cuerpo material antojadizo, equiparando la realidad y la subjetividad a la multiplicidad de las realidades pensadas.

El dolor es profundamente íntimo, por eso ronda en el espacio de un cotidiano personal. El espacio donde se sirven alimentos, donde sucede la vida, donde se habita.

“[…]las mujeres de tres generaciones que sirven comida día tras día

atraviesan la mesa

 los ojos de las mujeres de tres generaciones

vistos bajo el microscopio

contienen cuchillos que giran

 cuchillos de distintos tamaños y formas

flotan dentro de sus ojos”

 

Y la intimidad no es solo del dolor y el habitar sino también la soledad.

 

“¿Qué cosa atraviesa la manzana

cuando nadie la está mirando

cuando nadie la toca?”

Tres generaciones de mujeres: el poder de la naturaleza, control de energías y  elementos, es una triada que llama a la representación del tiempo de un poder oculto, utilizando para su sabiduría el conocimiento del dolor que sobre la manzana flota como una corona, sobre las mujeres flota dentro de sus ojos y el silencio, la ausencia de reclamo, el pacto de la espera, en la apariencia inofensiva de servir alimentos.

“el amor de mamá es un círculo

una serpiente mordiendo su propia cola

o un perro persiguiéndose el rabo

mamá la boca de una taza de café”

Las dimensiones parecen contraponerse entre naturales que son incontrolables e íntimas aparentemente controlables, como el cielo, el mar, los pájaros, las perlas y la mesa, el cuchillo, la manzana, la sal. Pero luego todo se revuelve y forma parte de una cosa indistinguible, siempre mutante. El cuerpo compuesto de las cosas que le rodean, trans-mutando continuamente, nunca es el mismo, estas trans-mutaciones lo unen todo, en una unidad que no es uniformidad de mismidad, sino que singularidades cambiantes donde la mujer es dimensión natural e íntima, un puente de la percepción. No está instalada ahí forzosamente, viene por sentido armónico.

Luego, sobre este cuerpo cambiante, aparece el logos (la palabra, la razón de la palabra, el nombre)

“el mar es atravesado por tu nombre

tu nombre es dulce tiene esquinas rompe los cuchillos

cierra el cielo

se alimenta de mandarina

no tiene corazón”

El nombre es cláusula final, lo que ordena, lo que obliga a mantenerse en una forma, a la posesión y al dominio material, termina supuestamente con el atravesamiento doloroso que es existir, pero cierra el cielo y no tiene corazón, “es un animal nuevo” como nosotros atrapados en el dominio del logos.

En la segunda parte del libro “Cursivas” hay una continuidad en el desarrollo de esta denuncia del significado, su fuga, la borrosidad de la representación que es espejo de las cosas que están en el mundo. El aire atraviesa como los cuchillos, las palabras atraviesan como el aire, el lenguaje duele, porque anula la multiplicidad. Escribe la autora:

“el viento que entra por las ventanas

lo convierte todo en bandera”

 

“no hay un río

está la palabra río

que no dice agua”

 

“confías ciegamente

en las palabras que llegan

en línea horizontal

trazando el margen de la tierra”

Pero el nombre es también inevitable, es parte de la dimensión material humana. Vivimos el dolor porque vivimos. Nombramos porque duele y el nombre nos duele. Nos atraviesa.

“hablar con los perros y los pájaros

se parece tanto a hablar con dios

a hablar solo

a hablar por hablar

y sería inútil esperar una respuesta

me resisto a nombrarlos más allá del rojo,

el amarillo, el del pico medio roto

los pájaros que alimento no son sublimes

como las aves de los documentales

y por eso los amo y les hablo

y considero a veces nombrarlos”

En este libro se percibe una circularidad que enfrenta e intercambia continuamente las dimensiones echadas al juego, como por ejemplo lo acontecido dolor/palabra (nombre) y la posibilidad de tras-mutar las formas del cuerpo, tal vez como una forma de equilibrio inestable:

“el camino para llegar al propio cuerpo

debería trazarse de la misma forma

la manera más veloz para explicar un gesto

es repetirlo con el cuerpo”

La aparición del cuerpo representador, el cuerpo como lenguaje es también una forma de cuestionar la verdad del cuerpo en tanto su materia. Aquí se construye un cuerpo-palabra que acepta un devenir borroso con la esperanza de comunicar que la realidad es tras-mutable y, por tanto, múltiple. La verdad no tiene lugar.

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¿Cómo generar espacios para la nutrición creativa en un país como Chile?

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Nuestra generación, si la tratamos como producto, es el resultado de un largo proceso de cocción donde se ha utilizado la censura cognitiva y cultural acompañada del rostro sonriente de la sociedad de la transparencia, que es la costumbre de exponer nuestras vidas privadas en la vitrina que sirve al mercado capitalista. Este proceso de censura involucra las iniciativas de socialización,  creación y difusión del arte y la disponibilidad y acceso a la información. Esta es parte de la herencia que nos queda de la dictadura en Chile y  del sistema de formación escolar que esta instaló. Sin embargo, si contemplamos la antigua historia humana, nos encontramos con que el origen de nuestras políticas de dominación y sometimiento se deben al predominio de la cultura patriarcal. Que es finalmente aquella que ha impedido el desarrollo de relaciones sociales amorosas, colaborativas y simbióticas entre seres humanos y entre seres humanos y otras formas de vida.

En el tiempo cultural en el que nosotros nos hemos desarrollado tenemos un acceso casi ilimitado a la información (aunque aun creo que existe información de acceso restringido). Podemos ser lo que queramos y ya nadie nos obliga (al menos abiertamente) a obedecer órdenes. Por supuesto existe la institución y la policía pero resulta que ya no creemos en nadie. Este mismo acceso a todo nos ha llevado a experimentar descontento y cuestionamientos profundos sobre la realidad. Estamos abiertos a la experimentación y a nuevas propuestas de paradigma a pesar de que nuestro vínculo patriarcal no ha sido completamente deconstruido aún. Tenemos deseo, no nos quedaría otra cosa que tomar acción al interior de los dispositivos que deseamos recuperar y deconstruir.

La institución es un dispositivo generado en acuerdos intersubjetivos, administrados por la política de “lo normal” ya que justamente su función principal es normalizar el comportamiento de la sociedad. Cuando esta institución se une con una academia hambrienta de competencia nace la institucionalización del arte. Es decir, el arte al servicio de cierta normativa impuesta por un grupo de personas que en común acuerdo decidieron lo que estaba bien y lo que estaba mal hacer en arte. Justamente parece que esta “institucionalización” la verdad es que responde a las necesidades de un mercado venenoso.

Viendo este panorama, es esperable que la cultura no sean de fácil acceso para un país que está totalmente envuelto en el fango denso del capitalismo y el patriarcado. Es esperable que la poesía hoy sea considerada inútil y cueste comprarla o cueste venderla. ¿Cómo podría aportar la poesía en el crecimiento del capital o en la mantención de la máquina laboral? Es inútil. Por esto mismo es que he retirado toda esperanza en las instituciones. El estado nos abandonó hace muchísimo tiempo. Estamos guachos. Ningún dispositivo de normalización vendrá a ayudarnos con espacios para generar instancias de nutrición creativa. Ni siquiera nos ayudarán a reunirnos, porque nos hacen competir.

Si estamos molestos con estas formas no podemos sentarnos a esperar que nos venga a rescatar un dispositivo de poder. Eso no va a suceder. A veces siento que nuestra generación sobreprotegida carga con ese ladrillo de la espera de una salvación mediada por terceros. Si no fuera así, ya tendríamos resuelto un trabajo colaborativo que acabe con todos los límites que creemos tener para cambiar la realidad que vivimos. Ahora, ¿qué nos motivaría a trabajar en colaboración simbiótica?. Para motivarnos y hacer, requerimos convicciones y capacidad de compromiso. Hay que respetar y dejar tranquilos a los que no se quieren meter en esto. La ventaja es que lo que motiva a los individuos a colaborar son los beneficios que todos obtendrán y no hablo de beneficio en términos mercantiles. Para eliminar nuestra necesidad de instituciones normalizadoras necesitamos pasar por un proceso continuo e inagotable de autoconocimiento y autoeducación, esa será la pauta de nuestro camino a seguir, donde se forjan las convicciones individuales. El trabajo en solitario agota y frustra demasiado, acabando con los deseos y convicciones. Personalmente, veo algo de esperanza en un camino colaborativo y autogestionado. La autogestión nos independiza, la colaboración elimina la competencia y nos devuelve el poder de acción como individuos libres y forjadores conscientes de nuestro propio destino.

Donna Haraway: Story Telling for Earthly Survival

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El martes pasado en el Museo de sitio Castillo de Niebla exhibieron generosamente este documental visionario. Nos dijeron que no se exhibirá oficialmente en Chile y que esta era una oportunidad especial para aquellos que lograran aprovechar la instancia para disponer sus sentidos a la escucha. Ya es bastante interesante que el documental tratara de Donna Haraway, autora del “Manifiesto Cyborg” (1985) y de “Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvención de la naturaleza” (1991). El poder de la oralidad es protagonista verdadero en esta colección de narraciones realizadas por una pensadora cuya transparencia, claridad y espontaneidad producen auténtica emoción. Pero además de los relatos profundamente reflexivos de D. H, creo que la dirección hace justicia con las herramientas  producidas por una armonía generada entre conversaciones,  entendimiento y comprensión de un mensaje que se sella en los detalles secretos del juego y la imaginación sin límites, cuestionando las fronteras de la realidad y la ficción en pos de la (de)construcción de un nuevo paradigma, de nuevos mundos posibles. Esta película es un grandísimo aporte a las reflexiones que nuestra sociedad requiere con urgencia. Tal vez aun haya tiempo. Esto es lo que emociona del relato: la esperanza de la nueva posibilidad.

La luz cae vertical

Comentario sobre la antología de Leonel Lienlaf (Editorial Lumen, 2018)

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La lengua materna del poeta Leonel Lienlaf es el mapuzugun, según palabras de Raúl Zurita “solo por odio aprendí a hablar español”, dijo una vez el poeta de Alepue.

 …“Debe ser el silencio que nace”…

Nuestra cultura occidental es de una temporalidad lineal, dualista, se alimenta de los opuestos y ha forjado nuestra manera de pensar de tal forma que los dualismos han definido de forma imperante nuestra interpretación  del mundo. De forma estricta, nos es difícil considerar posibilidades desconocidas. Nos resulta difícil llegar a la comprensión de los polos como parte de una misma cosa. Me temo que la adopción de este dualismo como criterio definitorio de nuestra cultura tenga su origen en la apropiación de conductas de sometimiento y dominación del otro por parte de la especie humana. Podríamos decir que en todo el mundo, ya sea oriente u occidente, podemos detectar la manifestación de este dualismo que termina por mutar, entre otras muchas cosas, en la cultura patriarcal en la que nos encontramos atrapados en el presente. Pero ¿cómo nadar contra la corriente? Bien podríamos dar este caso por perdido y entregarnos a lo que sea que nos depare. Resulta utópica la posibilidad de imaginar un mundo que no funcione bajo reglas de sometimiento y dominación, por no hablar de este sistema económico que predomina y se mantiene por su gran capacidad expansiva y de generación de dependencias de diversísima índole. Sin embargo, algunos creemos en el poder de la belleza (entiéndase en los términos mas amplios posibles, el horror bien puede ser bello dependiendo de su estructuración y composición estética). Y aquí me permito salir un poco del tema para mencionar que Leonel Lienlaf lo muestra claramente en su producción poética

…. “Le sacaron la piel de la espalda
y cortaron su cabeza.
¡A nuestro valiente cacique!
y la piel de su espalda
la usaron de bandera
y su cabeza me la amarraron a la cintura.

Vamos llorando y nuestra sangre
riega la tierra
de rato en rato bajo la mirada
a la cabeza que llevo en la cintura
y me parece que ya va a hablar
pero continúa en silencio.”

 Propongo que el poder de la belleza radica en su capacidad de conmover, de mover la posición de nuestra costumbre emocional hacia lugares nuevos, nuevos posibles, nuevas posibilidades, nos puede otorgar libertad.  Nos hace manifiesta una incomodidad con los dualismos, los dogmas y las intransigencias a través de la experimentación de sucesos no tangibles e incluso no atribuibles a una conciencia de las cosas. La belleza que logra conmover nos pone en contacto con la desconocida sustancia de la conciencia y nos hace cuestionar qué clase de criaturas somos. Todos estos elementos son indispensables a la hora de proponer un cambio de paradigma en la sociedad.

La poesía de Leonel Lienlaf, propia de una elocuencia elegante, casi japonesa, del hacer mucho con poco, se mueve entre una postura bien definida ante el dualismo y la belleza conmovedora que genera un efecto de alerta contemplativa, de remoción emocional e inmersión en un mundo de armonía natural que no diría propio del pueblo mapuche, por no subcategorizarlo, más que eso, propio de aquel que vibra en la frecuencia de la naturaleza. Leonel nació en We Xipantü. Aquel que no domina, aquel que es parte de. Desde esta armonía, la propuesta bilingüe viene más que segura y me atrevo a decir, como una manifestación política, porque realiza la posibilidad de hablar con más de una voz o de hablar con dos voces de forma simultánea, contradiciendo las reglas del juego occidental huinca a través de la compenetración de dos polos que conforman el todo de la voz poética. Aquí hay una rebelión ante los mandatos de lo que llamamos realidad en este lado del mundo, desde el cuerpo, desde el lenguaje, desde el espíritu, desde todo lo que fue reemplazado por imposiciones racionalistas, cartesianas y por qué no, también capitalistas:

“Mis manos no quisieron escribir

las palabras

de un profesor viejo.

Mi mano se negó a escribir

aquello que no me pertenecía

Me dijo:

“debes ser el silencio que nace”.

Mi mano

me dijo que el mundo

no se podía escribir.”

Esta antología de Lumen viene a ser la muestra de cuatro momentos poéticos en la obra de Leonel Lienlaf en un transcurso de 30 años: Se ha despertado el ave de mi corazón (Editorial Universitaria, 1989), Pewma dungu (Del Aire Ediciones, 2001), Kogen (Del Aire Ediciones, 2014) y Epu Zuam (Ed. Cagtén, 2016).

“Mi abuela siempre me decía que la poesía debería ser un pequeño objeto imaginario que uno va construyendo con las palabras. Es un mapa para entender la vida.”(Leonel Lienlaf)

La casa lobo

Comentario sobre la película de León y Cociña, Chile, 2018.

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El día de ayer en el cine club vi la película “La casa lobo” de León y Cociña. Quedé impresionada. Mi fortuita compañera de cine insistía en que se demoraron cinco años en hacer la película y se encontraba impresionada por la grandiosidad de la dificultad. Yo fui un poco mas allá de la impresión por la inversión de tiempo y el trabajo. Creo que esta película es una obra de arte. Cada elemento en las tomas, tiene razones de existencia cuidadosamente calculadas. La técnica del fotograma le da un poder fenomenal para otorgar la sensación de impermanencia de las cosas, del espacio, del yo. El yo se disuelve y es cuestionado constantemente en el transcurso de la trama. Es una oscura pesadilla que rescata los terrores de la infancia y nos lleva a cuestionarnos si estos son realmente infantiles o si simplemente es el miedo puramente manifiesto en el que nuestra mente queda atrapada cada vez que nuestra vida se ve amenazada. Habla sobre la soledad. La urgencia humana por rodearse de seres que reafirmen la propia existencia. La soledad y el miedo se convierten en locura. Esta película es una mirada al interior de la mente y la desgracia humana. La dirección de arte, de altísima calidad, permite la dialéctica entre desgracia e ilusión. La lectura sicológica humana se manifiesta limpiamente en el guión a través de la fina selección de formas de decir y de mostrar las cosas: bajito, hablar bajito, que no me encuentre el lobo, nos estamos ocultando para sobrevivir. Los símbolos son claros. Ni pretenciosos, ni esnobistas. La simbología del filme se comprende intuitivamente y ese tipo de elementos en el cine tiene un gran poder para la provocación de las emociones y la conversación con la audiencia. Además la técnica empleada para la dirección de arte me parece que comparte elementos con las nuevas propuestas de gráfica urbana, como es el graffiti en capas que consigue finalmente una animación de la pieza. En fin, creo que es una gran pieza de cine merecedora de todos los galardones (aunque quién dice qué es qué. Esa discusión la podemos dejar para otra ocasión). Vea La casa lobo y sorpréndase del arte de este equipo creativo.

 

Insistencia del día: comentario al libro de poesía de Víctor Quezada (Komorebi ediciones 2018, Chile)

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Los grandes maestros de la pintura China establecieron una serie de instrucciones y consejos para ejercer el oficio de la pintura según lo que hoy denominamos estéticas Taoístas. En una colección de textos sobre este tipo de pintura se encuentra una historia que narra la experiencia de un pintor empeñado en pintar un jabalí que yacía dormido en la yerba de una pradera. Siguiendo los consejos de su maestro, el pintor contempló por largas horas al jabalí para captarlo completamente, vibrar en su frecuencia. Solo así lograría plasmar en la pintura eso inefable que encerraba todo el ser del animal. Un campesino que iba pasando, observó el cuadro del jabalí y comentó al pintor que le parecía que el animal en la pintura estaba muerto. El pintor dudó de las palabras del campesino, estaba seguro de que había pintado un jabalí que dormía plácido sobre la yerba. Sin embargo, al acercarse al lugar donde lo había encontrado, notó que el animal permanecía recostado en un estado de inminente descomposición. El pintor, sin ser consciente de ello, practicó la lección principal de la pintura taoísta; que el Chi de lo que se pinta se apodere de la muñeca que sostiene el pincel.

Insistencia del día por hablar de la continuidad, de la impermanencia, de lo que piensa el caminante silencioso en la contemplación de la noche. Somos ilusión continua, dinamismo continuo, el tiempo es circular, un nuevo día insiste cada día.

Este libro de Víctor Quezada acusa la existencia de un contraste entre el concreto y la naturaleza. Donde se encuentra un cuestionamiento sugerente sobre la materialidad del mundo, como dice Lao Tse: ¿Dónde comienza una rosa?

Cada día el poeta abraza la circularidad del tiempo para plasmar sus reflexiones en extractos que se asemejan a meditaciones en constante conversación con el principio de la no-acción. Al comienzo, textos para ser leídos en silencio, una mezcla de cemento y montaña, que apuesta a la esperanza de capturar algo de esa “oscuridad indescriptible” que nombra la voz, aceptando la soledad desde una cognición occidental pero en situación de silencio que apela a la posibilidad de poder decir lo oculto a partir del uso de distintos elementos. Algunos denominados “experimentales”, sirviéndose de espacios vacíos o unidades de espacio, de posibilidades que requieren del lector para concretarse. Evidenciando la insuficiencia del lenguaje, cuestionando los paradigmas materialistas del acto de nombrar, lenguajear, escribir, a fin de cuentas, del acto creativo en si mismo, que es propiedad de formas de vida artesanas como la nuestra. La ruptura del espacio formal que ocupan los cuerpos textuales destaca una (de)construcción del texto, para construir (en su lugar tal vez) otros significados posibles. Todo aquello parece dar cuenta de la soledad que nos acoge. Estamos solos. “Solo yo soy testigo de mi propia consciencia”. Encontramos un reconocimiento de la necesidad de invitar al silencio a que nos enseñe las cosas que creíamos comprender, porque conocimiento y comprensión no son sinónimos. Invitar al silencio es el primer paso para emprender el camino hacia la pérdida del nombre que pasa por el reconocimiento de las imposibilidades del lenguaje, rindiéndose ante este callar:

Dice la voz que al principio intenta hablar:

 

“(entre yo

-el que escribe-

y la montaña

descansa el deseo de escribir

 

montaña

para que rompa la tierra

se eleve

bajo tus pies)”

 

Luego, sobre el reconocer las imposibilidades del lenguaje y la contraposición con la oscuridad indescriptible, la voz que acepta la necesidad de callar:

 

…”un texto puede corresponder

como un gorrión

a los representantes prototípicos de la categoría

(los pássaros)

pero un mirlo es de una oscuridad indescriptible…”

 

…”al reverso de cada cosa huye el mirlo

pero no vemos el mirlo en las cosas…”

 

Sobre perder el nombre, que es la duda transparente de la materialidad:

 

…”Nadie: me llamo Nadie…”

Cuando los propios limites se vuelven borrosos. Entonces queda lo otro, lo nadie. Lo sin nombre. Lo que no se puede nombrar. Existimos como criaturas que lenguajean en vez de existir como criaturas que escuchan. La insatisfacción de la expresión lingüística es como una metáfora de esta vida, donde buscamos representar eso desconocido que llevamos pero sin conseguirlo nunca realmente porque tampoco entendemos lo que es y de entenderlo, guardaríamos silencio.

Esta poesía viene de una contemplación que penetra la consciencia y cuestiona la materialidad sin muchas palabras. Justamente, los cuarenta textos finales se aproximan íntimamente al Haiku, mas allá de los tecnicismos. Encierra momentos que son como una serie de pequeños cuadros de tinta capturando el movimiento de una hoja, la montaña, el mirlo, la oscuridad indescriptible. El estilo de estos textos viene de un lugar de honestidad, aceptando la situación occidental del espacio enunciador. Por eso rehúye de las pretensiones forzosas y acepta-asume-contruye un nuevo espacio, que es propio y desde aquí pero que captura esos momentos de epifanía que produce la escucha.

Víctor Quezada es extranjero. El sentimiento de la extranjería lo acompaña a lo largo de su camino creativo. Su paso por las ciudades y las lenguas, la mezcla de la no pertenencia lo llevan, a mi parecer, a esta reflexión de la Insistencia del día, donde la extranjería es algo más profundo que la tierra y el idioma. Es la humanidad que habitamos. El samsara que impulsa nuestra voluntad de vida al encuentro del camino a casa que se forja entre la niebla nocturna. Por eso el acto de escribir aparece abriendo el texto, porque es tal vez, el acto creativo, un hilo enraizado a la consciencia creadora de la naturaleza, lo que nos mantiene un poco más próximos a esa casa originaria a la que aun no sabemos regresar.

Convergencias entre arte y ciencia: Homologías y apariencias de lo opuesto.

 

Por Isidora Vicencio A.

Propuesta: “La ciencia y el arte comparten un origen homólogo determinado por la aparición de la capacidad de representación que ha otorgado el desarrollo del lenguaje como derivado de la evolución de nuestra especie”.

La ciencia como método de conocimiento de la naturaleza a través de la recopilación de información sobre el entorno en el cual nos desenvolvemos como especie existe al menos desde las primeras sociedades humanas de cazadores recolectores, en lo que llamamos época de la revolución cognitiva. En este período, la especie humana comienza a desarrollar su capacidad de generar relatos ficticios que, a su vez, permiten la generación de expresiones representativas para explicar los procesos naturales. Es en este mismo momento cognitivo en el que aparecen los primeros indicios de expresiones animistas y creativas como la ritualidad, el dibujo y la fabricación de utensilios. Ya en la época moderna, cuando aparecieron los primeros instrumentos para estudiar lo invisible y la lejanía intocable del cielo como el microscopio y el telescopio, impuso el método de la observación descriptiva como modo de definir lo real. En la actualidad, la ciencia como método basado en el reduccionismo, racionalismo y el humanismo lideran un patrimonio de lo llamado “verdad” en nuestra sociedad contemporánea. El materialismo es una forma de pensar que ha forjado nuestra mentalidad occidental a partir de filosofías como la de Platón y Descartes. Considerando esto, ¿cómo es posible relacionar la ciencia con la creación o manufactura artística en nuestros días? Podríamos decir que la ciencia surgió de la necesidad de entender el mundo. Como una forma de conocer. El arte también es una forma de entender el mundo. Muchos artistas y filósofos proponen el arte y, en especial, la literatura como una forma de conocimiento. Conocemos el mundo a través del lenguaje, la percepción sensorial, las emociones, la razón, la imaginación, la fe, la intuición y la memoria. El arte y la ciencia son productos de la capacidad de abstracción que alcanzó la consciencia humana desencadenados por un impulso creativo que se produce de forma evolutiva en la especie con la aparición del lenguaje. ¿Pero cómo el lenguaje se relaciona con la capacidad creativa humana?

La función semiótica de la cognición humana descrita por Piaget (imitación diferida, juego simbólico, imágenes mentales, dibujo y lenguaje) comienza a manifestarse como un proceso sicológico en el niño que brota en el último período de la etapa de desarrollo sensorio-motor. Cuando el niño ya ha recibido una gran cantidad de información sensorial y motora sobre el mundo a través de sus sentidos que le otorgan información perceptiva. El lenguaje como instrumento del pensamiento, según lo propone Chomsky, podría encajar perfectamente en el desarrollo de habilidades cerebrales para la representación indirecta del mundo en niveles de abstracción más amplios que la capacidad representativa descrita por Piaget. Según Goethe, el pensamiento es un órgano de la percepción que sirve para percibir ideas. Para que hubiera arte y ciencia tuvo que haber primero lenguaje (no me limitaré al lenguaje como lo conocemos hoy ni al lenguaje hablado sino al fenómeno que

se da cuanto se asignan significantes a un significado). El lenguaje proviene de la coemergencia y entrenamiento de capacidades de percepción del mundo y de representación indirecta de lo percibido por el sujeto. Esta representación indirecta es un fenómeno social también porque da lugar a la intersubjetividad que existe en nuestros acuerdos sobre el mundo representado. Cada uno de nosotros percibe un mundo en cierta manera distinto pero llegamos, como seres sociales, a un acuerdo “objetivo” sobre la realidad. Este acuerdo objetivo se ha ido respaldando a medida que avanza la historia en hechos concretos de los cuales el racionalismo ha tomado partido para determinar declaraciones fácticas sobre lo real y lo no real. “Si existen pruebas científicas, entonces se demuestra un hecho”. Me limitaré a hablar solo sobre las capacidades de abstracción humanas que son diferentes a las de los animales, y que es la que finalmente nos ha permitido desarrollar la techné o la generación creativa de elementos y tecnologías utilitarias y no utilitarias para conseguir fines o representaciones en y sobre el mundo.

La función semiótica humana, especialmente el lenguaje (aunque no estrictamente) permite la aparición de distintos niveles de abstracción que nos relaciona con nosotros mismos como subjetividades primeramente y luego con nuestro entorno que se encuentra en flujo constante con nuestra subjetividad. Un ejemplo de esto es el fenómeno del tiempo. Según las ciencias físicas y Heidegger, el tiempo se mide en unidades discretas, se manifiesta como una sumatoria de instantes y nuestra percepción del tiempo es un constructo mental que nos sirve para administrar referencias sobre nuestro yo respecto al mundo o lo “no- yo”. En este caso existen algunos trabajos de investigación en ciencias cognitivas que desarrollan la idea del lenguaje como instrumento sensor del tiempo ya sea de forma simbólica a través del uso directo de elementos gramaticales y formas de enunciación o de la forma del tiempo fenomenológico, el que nos entrega información sobre nuestra subjetividad viviendo el tiempo, la experiencia directa de nuestro devenir temporal. El tiempo es en realidad un fenómeno construido por nuestra memoria, percepción y expectativa en torno al flujo activo entre el yo y lo no-yo.

Ahora, bajo estos antecedentes podemos recordar la historia en el periodo previo a la revolución científica Cartesiana. La palabra ciencia viene del latin scientia y significa conocimiento. La palabra tecnología viene de techné, palabra griega que hace referencia a las palabras arte, técnica u oficio. La palabra para Arte en alemán es kunst y kunst, proviene de la palabra kennen, que significa conocer. El arte y la ciencia son formas de conocimiento humana y la ciencia no siempre se desarrolló bajo el alero protector del método científico. Tarkovsky, es su ensayo “Esculpir en el tiempo” propone la idea de la poesía como forma de conocimiento. En nuestros días estamos acostumbrados a categorizar la ciencia como forma de conocimiento, pero ¿el arte? ¿no es acaso el arte también una forma de conocimiento? Según teorías tradicionales de la filosofía y sicología del arte, el arte es mimesis, a través de éste miramos el mundo, porque nos habla del mundo. Según George Steiner, el proceso del autoretrato y la autobiografía responde a la voluntad del creador de re-crearse a sí mismo. Es decir, el arte es también un instrumento de generación de realidades.

¿Qué rol cumpliría el arte como forma de conocimiento en el desarrollo humano?. Cabe mencionar que antes de Descartes y el discurso del método, la ciencia era una rama de la filosofía. Los filósofos dedicaban su tiempo a descifrar el mundo a través de distintas herramientas ligadas a la razón, como la lógica y la observación. Durante bastante tiempo permaneció esa forma de conocer el mundo hasta la aparición de las primeras filosofías derechamente materialistas que proponen la preexistencia de la materia en una declaración fáctica. Ahora, es difícil determinar el punto exacto de la historia en el que las formas de conocimiento mediadas por la razón se volvieron verdaderas y las formas de conocimiento mediadas por la intuición y la emoción se volvieron falsas o poco serias. Sin embargo recordemos a Platón cuando expulsa a los poetas de la polis en “La República”, en este momento de la historia occidental ya podemos observar los primeros ejemplos de subestimación a la expresión artística que tal vez fundaron las tensiones entre filosofía y poesía o lo que hoy podemos llamar, ciencia y arte. Este discurso se describe muy bien en el texto de María Zambrano, “Filosofía y Poesía”. Estas primeras herencias occidentales, fundadoras del dualismo general que gobierna nuestro pensamiento ha culminado en la aceptación de la contraposición de estas formas y la jerarquización de una sobre la otra que también se ha desarrollado gracias al surgimiento del capitalismo. Volveremos sobre este tema mas adelante. Otro aspecto en común entre el arte y la ciencia es el proceso creativo. El arte es un proceso de creación y la ciencia requiere del proceso creativo para realizarse (si hablamos en términos de investigación) y, en algunos casos culmina en un acto creativo como es por ejemplo, en las ciencias aplicadas, la generación de tecnología. Hay muchos ejemplos en la historia previa al desarrollo del método científico que evidencian esta división difusa entre arte y tecnología, por ejemplo la creación de los primeros autómatas de imitación animal.

La obra de arte produce, según Worringer, una empatía o Einfhülung, donde el sujeto que aprecia la obra, proyecta su propia subjetividad en esta para elaborar su juicio estético. Podríamos decir “el arte se basa absolutamente en las subjetividades del artista y el receptor de la obra, mientras que la ciencia es completamente objetiva porque se basa en hechos reproducibles y demostrables.” ¿Pero está acaso la ciencia desligada de la subjetividad del científico que la piensa? Según las teorías clásicas de la física cuántica de Heisenberg, los electrones tienen un comportamiento dual onda/partícula y no es posible determinar su posición exacta y su momento lineal al mismo tiempo. Cuanta más certeza se busca tener de una variable, más lejos se está de la otra. Esto luego se traduce en que cuando el observador, en este caso, el científico, toma una medida sobre alguna de estas variables, el sistema cambia, manteniéndose en la indeterminación. Con esto concluimos que la ciencia que pretende ser “objetiva” es en realidad un juego de constante “hacer como si”.

Las experiencias subjetivas conscientes son un misterio que conecta muy bien con la necesidad creativa. Propongo que los procesos creativos humanos en estas escalas de

arte y ciencia toman lugar en el momento del desarrollo del lenguaje como capacidad de abstracción en el momento en que nos relacionamos de forma indirecta con el mundo. Esta capacidad de abstracción no es solo humana pero el nivel de abstracción que da lugar a la actividad simbólica que produce por ejemplo la obra de arte y al uso de los conocimientos del mundo para la supervivencia a través de la creación de tecnologías (que comprenden desde las primeras herramientas humanas hasta la obra de arte propiamente tal) si son fenómenos que solo han sido descritos en la especie humana. Cabe mencionar que es altamente probable que el lenguaje por sí solo no sea la herramienta que abre el portal a los procesos creativos. Roger Bartra, antropólogo Mexicano, propone la existencia de una especie de prótesis mental que conecta los procesos cognitivos humanos con los procesos culturales que nos permiten contextualizarnos y ubicarnos subjetivamente en una realidad. A esta prótesis le denominó el exocerebro. Este exocerebro nos permitiría establecer un puente entre la conciencia y los sistemas simbólicos que nos permiten utilizar los circuitos culturales.

Además de la existencia clara de los límites del reduccionismo científico, que sustraen siempre el elemento o sujeto de estudio de su contexto “natural”. Vivimos en un tiempo en el que la razón se encuentra en el pedestal más alto de los métodos del dilucidamiento de “la verdad”, pero este racionalismo está siempre sujeto a la subjetividad del humano que razona. No existe una llamada verdad. Ahora, el acuerdo de la verdad como intersubjetividad es lo que nos permite funcionar en el sistema social en el que nacemos, vivimos y morimos. En este punto me detengo ya no para decir que la ciencia y arte tienen un origen homólogo y procesos símiles sino que se necesitan mutuamente para equilibrar los sistemas sociales en la balanza de los pequeños grupos poderosos poseedores de la verdad de turno.

¿Por qué el arte podría ser necesario para la ciencia hoy?

Para comenzar a contestar esta pregunta, creo que es necesario referirme primero a la situación actual en la que el mundo se encuentra en la escala de valoraciones de las distintas formas de conocimiento. Como lo dije al principio, el conocimiento científico basado en el método cartesiano junto al racionalismo y el humanismo, han liderado una especie de mercado de la verdad y, por qué no decirlo, de la realidad. La gran categorización que hoy sostiene al pensamiento científico no es una coincidencia ni un mérito que ha faltado reconocer. Pienso que está directamente ligado a la idea del progreso. Hablo de la ciencia al servicio del mercado capitalista. Si nos referimos a la historia, la ciencia en algún momento dio frutos bastante interesantes en el proceso de expansión del imperio europeo. Gracias a la ciencia, los conquistadores descubren la posibilidad de llevar la delantera en la escala del poder. Es a través de la ciencia, la búsqueda de conocimientos, la investigación que los conquistadores lograron tomar ventaja en la aplicación de distintas tecnologías como herramientas de conquista. Gracias a la escritura también, este fenómeno logró consolidarse para seguir expandiendo las redes de este inmenso mar de información. Ahora, la ciencia no siempre se desarrollo de acuerdo al método cartesiano, la investigación

y acumulación de conocimiento es un fenómeno que ha servido para la supervivencia y evolución cultural de nuestra especie desde los primeros días en que un cazador recolector utilizó el conocimiento para recordar qué frutos de su entorno produjeron la muerte de algún integrante de su tribu o en qué temporada del año se dan ciertos alimentos y otros no. Las distintas formas de conocimiento surgieron en el proceso evolutivo humano que nos ha permitido desarrollar grandes redes de colaboración en conjunto, logrando que nos mantengamos existiendo a expensas de este planeta durante miles de años. El Homo sapiens es la única especie del género Homo que aun perdura. Esto nos tienta a cuestionar si tal vez no somos nada mas que algoritmos biológicos. Admito que no tengo la respuesta, pero me arriesgo a apostar por las posibilidades de la consciencia. Al fin y al cabo, aun no podemos determinar científicamente qué es la consciencia.

Bien, volviendo a lo anterior. La tecnología es producto del desarrollo científico mediante el método cartesiano que se hizo famoso a partir del siglo XVII. Y si la tecnología avanza, es porque se han destinado grandes recursos en el desarrollo de ciencias dedicadas a estas aplicaciones. El gran mandato de hoy es mantener la sagrada vida humana a toda costa y aumentar las comodidades de ésta al máximo posible. Pero ¿es acaso esto un mandato para todos los humanos?¿o solo un privilegio para algunos? Las ciencias mejor financiadas al momento son justamente aquellas que prometen aplicaciones ya sea en la medicina humana o en el desarrollo de tecnologías. Podríamos discutir sobre lo buena y lo mala que ha sido la tecnología para nuestro desarrollo cognitivo y cultural, pero no es lo que busco establecer en este texto. Busco que nos preguntemos qué clase de animales somos. Cuánto de lo que realmente somos responde a nuestros genes y cuánto responde a fenómenos inmateriales. Porque los hay, aunque en el mundo de hoy se haya invalidado su existencia por razones de interés político.

El capitalismo es un fenómeno expansivo que busca generar ganancias en los mercados para reintegrar inversiones y así conseguir el crecimiento de la empresa y mantener este feed back que tan solo lo hace crecer y reproducirse. Los proyectos de este mercado, han requerido la hiperespecialización del conocimiento y adormecimiento del pensamiento critico en la sociedad para la aceptación de sus aparatos. Los investigadores de ciencias económicas se han basado en productos de la investigación científica para establecer por ejemplo lo que hoy llamamos los saberes tecnológicos del cuerpo para la producción. El cuerpo empresa, un cuerpo óptimo energéticamente, bien alimentado, bien ejercitado, bien descansado. El resultado del fitness es una mejor producción. Las ciencias biomédicas han conseguido combatir grandes enfermedades en la historia de la humanidad para mantenernos existiendo y también han descubierto cómo mantener nuestras emociones en un estado estacionario para no sentirnos “deprimidos” por las exigencias del mundo de hoy y así podamos seguir siendo individuos productivos. Pienso que estamos llegando al momento en el que el cuerpo comienza a volverse obsoleto para la mantención de este sistema llamémoslo cultural. En el sigo XXI, el Homo sapiens es el único animal en este planeta capaz de modificar su propio genoma. La ciencia cartesiana ha descrito durante siglos un cuerpo automatizado, cuerpo máquina. Esta sobrevaloración de los relatos científicos ha llevado al humano a desarrollar una fe en este sistema de conocimiento que

finalmente parece culminar con la insuficiencia de lo orgánico para pasar a la mejora tecnológica inorgánica. Como expresa Stelarc, un artista performer de finales de siglo “Ya no es cuestión de perpetuar la especie humana por la reproducción, sino de superar la interacción femenino-masculino por una interfaz humano-máquina. El cuerpo es obsoleto. Estamos al final de la filosofía y la fisiología humana”. Donna Haraway en su manifiesto Cyborg de 1991 define: “Un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción”. Hoy en día la ciencia ha permitido sostener estructuras de poder a través de nuestra propia biología, la gestión política de la vida como administrar poblaciones a través de estrategias como la higiene, fecundidad, salubridad, la farmacología, entre otros. El poder hoy busca tratar cuerpos en estados intermediarios entre la vida y la muerte como la muerte cerebral, vida vegetativa, embriones, virus lo que se llama biotanatopolítica. Esto lleva a la administración del cuerpo como una empresa, la des-subjetivacion capitalista, no hay participación del sujeto, el cuerpo está disponible a la tecnología y cualquier mercado que lo necesite. No imaginemos un cyborg como un simple usuario de prótesis inorgánicas sino como un hibrido humano- maquina, que implica relación entre dos géneros de cuerpos; los protésicos y los virtuales, lo post-humano. Pienso que es justamente en este punto donde el arte se manifiesta como necesario ya que establece y valida las subjetividades contribuyendo a la generación de nuevos paradigmas sociales. El arte es una forma de mirar/conocer el mundo y de crear/construir el mundo, cuenta la historia del contexto en el cual se desarrolla. El arte a través de la validación de la subjetividad, permite cuestionar las estructuras de poder. Tal vez lo que hoy percibimos como opuesto e irreconciliable cuando hablamos de arte y ciencia es un tejido que ha venido formándose desde las primeras filosofías platónicas terminando por expandirse gracias al imperialismo europeo y tal vez la instalación del credo capitalista lo perciba como una amenaza cuando este no se suma al crecimiento de sus redes sino que las cuestiona. No pretendo hacer un manifiesto moral sobre lo que significa trascender lo orgánico, solo puedo decir que nos encontramos, como especie, en un estado de cambios importantes que tal vez terminarán por establecer nuevos paradigmas, credos, culturas e instituciones políticas. Si deseamos vivir bajo la ilusión de nuestra libertad y libre albedrio, debemos ser conscientes de las decisiones que tomamos en el camino de la evolución para no ponernos voluntariamente el yugo opresor con que el poder nos amenaza día a día.

En conclusión, la capacidad de representación indirecta de la realidad en la especie humana, dio lugar a distintas formas de conocimiento que coemergieron en un momento de revolución cognitiva, como el arte y la ciencia. Esta cohabitación de conocimientos fue perturbada por la aparición del materialismo científico que sirvió como una importantísima herramienta en los procesos de dominación y expansión imperialista del mundo europeo y que, en nuestros días, se encuentra al servicio de nuevas estrategias de dominación y expansión capitalistas. Con la finalidad de mantenernos existiendo como especie, estamos llegando al final de lo únicamente orgánico como forma de existencia para adentrarnos en el desconocido terreno de la información y la hibridación humano-máquina. Es justamente en este proceso evolutivo, donde el arte puede mantenernos conscientes para cuestionarnos bajo qué sistemas políticos deseamos continuar nuestra existencia y si deseamos seguir siendo humanos.

Arrival (2016)

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Ayer vi esta película en mi casa. Arrival o, como se le tradujo en Chile, “La Llegada”. Ya venía predispuesta a ver una buena película por todos los comentarios que hacían aquellos que disfrutan del cine en la vida real, la televisión y redes sociales.

Tengo el deber de compartir con todo aquel que lea este comentario mi declaración:

Es la mejor película que he visto en, por lo menos, un año.

Soy amante de la ciencia ficción, mis estándares personales están entre los estilos de 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968), Blade Runner (Ridley Scott, 1982), Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995), Interestellar (Christopher Nolan, 2014), entre otras.

Esta película comienza a tejer su red con la audiencia comenzando por un delicioso festín de sonidos desconocidos y perturbadores, que producen un efecto emocional que trabaja de forma maestra (ganó un premio Oscar bajo esa nominación). Además de la impresionante elección de la estética extraterrestre, comenzando por las naves ovoides enormes, flotantes y extrañas, en conjunto con el exquisito trabajo de sonido, la película logra producir un suspenso inevitable que cosquillea en el cuerpo. También me causó impresión el uso inteligente de los cambios de ángulo de la cámara y los flashbacks y flashforwards. La historia de ciencia ficción está muy bien lograda ya que el guión permite que la audiencia ponga fe en la factibilidad científica de lo que se plantea (esta es la idea de la ciencia ficción). Pero fuera de sus logros estéticos y de cálculo. La película es poética, inspiradora, emocional e inteligente. Logra transmitir las emociones de sus personajes de una forma muy sincera y realista. Además, posee un guión que genera genuina curiosidad por entender el proceso del lenguaje como algo más complejo de lo que pensamos. Todas las formas de vida inteligente aprenden del otro, como lo hacen los niños. Desde lo simple a lo complejo, la importancia de la comunicación está planteada como una herramienta capaz de generar conciencia del otro y finalmente, de la sociedad. Mensajes fuertes, claros y hermosos. Recomiendo que la vean en pantalla grande, con un buen sistema de audio y que se emocionen con la belleza de los misterios.

Para no volvernos locos: Límites Universo-mentales / To not go crazy: Universe-mental limits

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W. E. Pauli señaló en la teoría que dio lugar al principio de incertidumbre la imposibilidad de que dos electrones se encuentren en el mismo estado. Es decir, no pueden estar girando en el mismo sentido, poseer la misma energía y encontrarse en el mismo lugar en un mismo momento. A gran escala diríamos que dos objetos no pueden estar en un mismo lugar al mismo tiempo.

Nuestro concepto de “yo mismo” podría describirse en realidad como el significado de un conjunto de memorias en donde el yo mismo se ha visto involucrado en un espacio y tiempo determinados. Somos para nosotros mismos lo que recordamos que somos y esos recuerdos están guardados en las sinapsis. Imaginemos que esa serie de recuerdos que se vinculan en el concepto de yo mismo están dispuestos en una red, donde existe un conjunto sináptico determinado que da identidad y significado a esa red: el yo. Cada recuerdo formaría parte del todo que nos da la identidad y está dispuesto en sinapsis específicas que se conectan de diferentes formas con la red comunicacional de células que representa la memoria.

Ahora, nuestra manera de actuar y de reaccionar ante los acontecimientos que se dan a lo largo del tiempo, responden en parte a nuestra identidad, seamos concientes de ella o no. Y la identidad de cada persona estaría dada por este conjunto de memorias descritas más factores genéticos, que determinan la manera en que las conexiones sinápticas se producen, la manera en la cual nuestras neuronas se comunican. Estamos determinados genéticamente a realizar conexiones sinápticas de cierto tipo en respuesta a cierto estímulo. Por ejemplo, el estímulo puede ser un concepto que se debe recordar, un perro. Cuando diferentes personas piensan en el significado del concepto perro, cada una lo recuerda de acuerdo a su red sináptica que está determinada por las circunstancias que se dieron en el momento de aprender ese concepto, como el entorno y la genética, etc.

Por tanto, las redes de conexión sináptica para cada persona poseen muchas variables: el entorno en todo su espectro, que implica la intervención de otros seres vivos, la genética, que implica una combinación de 25 mil genes aproximadamente, entre otros. Con esto es suficiente para ver la infinitud de probabilidades que existen para la formación de redes de conexión neuronal diferentes. Esto explicaría el hecho de que en el fenómeno de la comunicación humana, en realidad nunca es posible comunicar en la totalidad lo que se desea comunicar, ya que lo que se pretende dar a entender al oyente se basa en la propia manera de comprender el mundo, que se encuentra en esa red sináptica que es única para cada ser humano. El oyente comprenderá lo comunicado en tanto a su propia forma de comprender el mundo. Lo que nos permite la comunicación son las convenciones que tenemos en las variables que sí podemos controlar, como las contextuales que se basan en compartir espacios para el desarrollo de la vida.

En conclusión, dos personas no pueden tener una  red de conexiones sinápticas idéntica, porque para ello, tendrían que haber generado cada recuerdo de la misma manera, haber estado ocupando un mismo espacio al mismo tiempo, lo cual es imposible. Pensemos ahora en la magnitud del universo. Decimos que es infinito porque la cantidad de probabilidades de aloja son insondables por la inteligencia humana ¿existiría acaso la posibilidad de que las probabilidades sean tantas que  todas las probabilidades posibles en todos los sistemas están ocurriendo? Y si es así, ¿Existiría la posibilidad de que todas las decisiones que pudimos haber tomado hayan sido tomadas en un espacio tiempo ligeramente diferente al nuestro?

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W. E. Pauli said in the theory that gave place to the uncertainty principle the impossibility  that two electrons be in the same state. In other words, they can’t be spinning in the same sense, have the same amount of energy and be in the same place at the same time. In a bigger scale, we would say that two different objects can’t be in the same pace at the same time.

Our “myself” concept could be described as the meaning of a set of memories in wich the myself has been involved in a determined time-space. What we are for ourselves is what we remember we are and those memories are in the synapses. Imagine that the set of memories that are connected to the self concept belong to this network where the identity and meaning is given by a synaptic set: the me. Every memory would be a part of this everything that gives us identity and is settled in specific synapses that are connected in different ways with the communication network of cells that represent the memory.

Now, our way to act and react in front of the events that occur in time, is in part because of our identity, whether we are aware of it or not. The identity of every person would be given for this set of memories described plus genetic factors that determine the way in wich this synaptic connections are made, the way in wich our neurons communicate. We are genetically determined to make certain kind of synaptic connections in respond to a stimulus. For example, the stimulus could be a concept that we need to remember, a dog. When different people think about the meaning of the dog concept, each one remembers it according to their synaptic network that is determined by the circumstances that were given  in the moment of learning the concept, like environment and genetics.

Therefore, synaptic connection networks for each person depend on many variables: the environment in its whole meaning, implicating  the intervention of another living been, genetics, implicating a combination of 25 thousand genes approximately, etc. Just knowing this is enough to notice the infinity of probabilities that exist for the construction of many different neural connection networks. This would explain the fact that in human communication is never really possible to totally communicate what is wanted to be communicated because what is pretended to communicate to the other person comes from the personal way to understand the world that is in that synaptic network that is unique for every human been. The other person would understand whats been communicated using a personal way to understand the world too. What allows us to communicate are the conventions that we have in the variables we can control, like the context that are based in sharing spaces for life developement.

In conclusion, two people can’t have an identical synaptic connection network because, for that to happen, they must have been generated every memory in the same way, have been occupying  the same space at the same time, wich is impossible. Let’s think now in the magnitude of the universe. We say the universe is infinite because the amount of probabilities that keeps are inscrutable for human intelligence ¿Could exist the possibility that the probabilities are so many  that every probability in every system is actually happening? And if it is like that, ¿Could exist the possibility that every choice we could make has been made in a slightly different space-time?

Energía y ahorro / Energy and saving

(Foto: Difusión de tinta / Picture: Ink Difussion)

La naturaleza ahorra energía. Aunque un sistema termodinámico abierto, que permite el intercambio tanto de materia como de energía con el exterior, como somos los seres vivos siempre pierde calor (una forma de energía ) en los procesos, lo que resulta en una pérdida inevitable de la misma. Sin embargo, no quiere decir que no existe un ahorro de energía. Es por eso que desde el interior de las células en adelante cada molécula energética es dirigida solo a procesos estrictamente necesarios y priorizada según jerarquías ordenadas correctamente, esto es, en un individuo sano. Por tanto, ahorrar energía sería un sistema que funciona por sí mismo, sin intervenciones adicionales. La naturaleza simplemente funciona sin necesidad de ser explicada y esto es lo que sabemos hasta ahora. Siempre somos seres vivos y siempre seremos intercambiadores de materia y energía con el ambiente, aún cuando nos relacionamos socialmente. Por eso que nos sale agotador odiar, porque tenemos la capacidad de decidir despilfarrar la energía.

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Nature saves Energy. Although in an open thermodynamical system, as living beings are, we always lose heat (a form of energy) in the process, that is absolutely inevitable. Nevertheless, that doesn’t mean there isn’t any energy saving in the system. That’s why every energetic molecule goes only to strictly necessary processes and are prioritized by a very organized hierarchy. This happens from cells to higher living systems in healthy individuals. Therefore, saving energy would be a system that works by itself, without any additional intervention. Nature just works without needing an explanation and this is what we know now. We always are living beings and always will be matter-energy exchangers with the environment, even when we are having social interactions. That’s why is so exhausting to hate, because we have the ability to choose wasting energy.